viernes, 13 de noviembre de 2015

la dama encantada del cerro cachari

Leyenda la Dama Encantada
Cierto día, muchísimos años venia a Babahoyo desde la sierra un comerciante. Iba a entregar mercadería en la mula como no había los autos. Camina y camina sin darse cuenta se perdió en la selva. Subió a la sima del cerro Cachari un grito de alegría lanzo el comerciante a divisar en el horizonte la meta de su viaje.

El viento sacudía a los árboles, mientras el sol se oculta. Caminaban la mula adelante y el atrás, de pronto apareció una mujer maravillosa que venia a su encuentro. El comerciante se paro y también la mula. Como por instinto empuño el mango de su machete colgado al cinto, pero la mujer venia hacía el sonriente y desarmada en son de paz. Pero llevaba en su mano un peine de oro y un mate de plata mientras que el viento jugaba con su pelo. Cuando llego junto a el, como que ya le conociera, le dijo ¿ A quien prefería: a mi o a los objetos que llevo?. El la mira de pies a cabeza y mientras ríe dice tu no se quien seas pero ! Prefiero lo que tienes en la mano. La dama calla en un instante triste exclama: la ambición te a perdido. Desaparece la visión la cumbre del cerro se parte en dos, formándose un espantoso abismo el cual unas manos invisible empujan al feliz comerciante.

Pasaron algunos años de la tragedia del comerciante cuando una tarde bogaba un pescador por el cerro Cacharí en la canoa llevaba poco peso e iba preocupado pues cada día de trabajo se tomaba mas difícil.

Fijándose en la orilla le pareció que algo se movía, en efecto, dentro de los matorrales salio la chica mas linda que jamás había imaginado con un peine de oro y un mate de alta en sus manos lo llamaba con la voz y la mano. Para lo canoa y alzo los remos; quedo pensativo dirigiendo a todas las partes. Ven, lo repitió la voz, estoy sola no temas. El se acercó, el esperaba una maravilla aventura y son Río. Ella pregunto al el ¿ Quiere ser mi esposo o llevarte los objetos que tengo aquí?, el hombre le mira y contesta: Me quedo contigo. No me interesa lo demás. La muchacha le sonríe feliz. Sube a la canoa, se sienta a su lado y con el dedo le indica un lugar distante de allí.

Eso si, le recomiendo: no mires atrás, oigas lo que oigas el joven mueve la cabeza aprobando la recomendación al tiempo que en su interior se pregunta: ¿a dónde irá apara todo esto? Después la dama subió el cerro Cachari, se interno en una cueva y dejo pasar los días. Una mano misteriosa y compasiva la transformo en una enorme piedra en forma de corazón que hasta hoy contemplamos en la oscura gruta del cerro Cachari.

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